El trabajo es solo para los adultos. Los Niños deben estar en la escuela.
Las
actividades que implican ayudar a los padres a completar las tareas diarias de
la familia, a las que los niños pueden dedicar unas pocas horas a la semana y
que les permite ganar un poco de dinero para sus gastos, o bien pueden no ser
remunerados, no son consideradas como
explotación infantil, ya que no perjudican su bienestar.
El
trabajo infantil se refiere a cualquier trabajo o actividad que priva a los
niños de su infancia. En efecto, se trata de actividades que son perjudiciales
para su salud física y mental, por lo cual impiden su adecuado desarrollo.
En Argentina la Ley 26.390 prohíbe el trabajo infantil y eleva a
16 años la edad mínima de admisión al empleo. El Estado argentino, como parte
de la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, se compromete a
proteger al niño contra la explotación económica y contra el desempeño de
cualquier trabajo peligroso o que entorpezca su educación, o sea nocivo para su
salud o su desarrollo físico, moral, espiritual o social.
El problema que se presenta es que
al permitir el trabajo en niños mayores de 6 años, se vulnera su derecho a finalizar
el secundario.


Muy interesante y cierto, por eso la escuela debe incluir, es decir dar oportunidades para desarrollarse por que un pibe que se va del sistema educativo, le quedan dos opciones: 1) trabaja aún siendo un niño o 2) delinque.
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